Cada vez que cierro los ojos veo una niña; acurrucada en un rincón, con sus pequeñas manos tapando sus orejas. Llora...llora porque no consigue dejar de oír esos gritos que desde hace tanto tiempo la atormentan. Ella no ha hecho nada, pero los gritos se clavan como puñaladas en su débil corazón. Abro los ojos y vuelvo a cerrarlos...ya no veo una niña, sino una mujer consumida, encerrada, intentando esconderse tanto que hasta se ha hecho pequeña...
Siempre tengo un cuaderno abierto, donde anoto lo que voy pensando, pero no lo hago a diario. No todos los días suceden cosas dignas de ser anotadas. Si fuerzas esa tarea y la haces con cotidianidad, te expones a escribir textos que no son importantes. Jose Luis Sampedro.
21 de mayo de 2015
Gritos
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario