Agarro un lápiz, cierro los ojos y me dejo llevar...
Mi mano toma el relevo y como si de un ser independiente se tratase, se dispone a garabatear la primera cosa que pasa por su mente; su mente, que en realidad es la mía, atormentada por pensamientos amargos.
A menudo, los garabatos se convierten en bocetos y los bocetos en dibujos...dibujos con tinta de rabia...
Otras veces cuando la tinta de la rabia rebosa el tintero, mi mano con un movimiento deslizante, casi sin fuerzas, recrea la tormenta de mi mente a través de letras...
Al final, cuando la rabia se esfuma, solo queda eso... Garabatos.
Siempre tengo un cuaderno abierto, donde anoto lo que voy pensando, pero no lo hago a diario. No todos los días suceden cosas dignas de ser anotadas. Si fuerzas esa tarea y la haces con cotidianidad, te expones a escribir textos que no son importantes. Jose Luis Sampedro.
12 de mayo de 2015
Garabatos
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